Elena tiene 82 años y durante mucho tiempo vivió en
silencio. Tras la muerte de su esposo y el distanciamiento de sus hijos, la
soledad se convirtió en su única compañía.
"No quiero molestar a nadie", decía cada vez que sentía que
el mundo se le venía encima. La tristeza se disfrazaba de rutina, y la
depresión se instaló sin pedir permiso.
Un día, su nieta la llevó al Club Geriátrico Sonríe a la
Vida. Al principio, Elena se mostró reacia. "¿Para qué voy a pintar si ya viví
todo lo que tenía que vivir?", preguntaba. Pero poco a poco, entre pinceladas,
música, y conversaciones con otros adultos mayores, algo cambió.
Descubrió que hablar de sus emociones no era debilidad, sino
valentía. Aprendió que la salud mental no tiene edad, y que el cuidado
emocional es tan importante como el físico. En las sesiones grupales, compartió
sus miedos, sus recuerdos, y también sus sueños. Porque sí, aún tenía sueños.
Hoy, Elena lidera el taller de escritura creativa. Ha
escrito cuentos, cartas, y hasta poemas sobre lo que significa envejecer con
dignidad. Su historia es testimonio de que nunca es tarde para sanar, para
conectar, y para volver a sentirse viva.
Agradecimientos a toda nuestra audiencia de la Emisora www.
urdimbre.co nos despedimos no sin antes
desearles días bonitos y bendecidos llenos de armonía paz y tranquilidad y
mucho amor. Hasta una próxima ocasión